Con todo el comedor adornado y ambientado; todos los invitados disfrazados dentro de las posibilidades; y la comida preparada… llegaron los cumpleañeros.
Da igual que se hubiesen olido que estábamos preparando algo, es totalmente imposible que se hubieran imaginado que se nos iba a ir tanto la pinza. Cuando entraron en el comedor, pusimos las sevillanas a todo volumen y empezamos todos a dar palmas (cada uno al ritmo que le dio la gana, por supuesto).
Todo el mundo bailamos sevillanas, aunque para ser sinceros solo habían 3 personas que se conocían los pasos. Pero no importó. Sacamos a todos a bailar. Tengo que decir que Shibu y su mujer (Shajana o algo similar) tenían pinta de gitanos de verdad, y en la primera parte de las sevillanas nos impresionaron de lo bien que lo hicieron.
Fue muy muy MUY divertido. Creo que no bailé ni una sevillana bien en toda la noche (y bailé unas cuantas), pero no importó. Y a los chicos del cumpleaños les encantó la sorpresa. Fue sin duda una de las mejores fiestas temáticas de toda mi vida.














